Un saludo para quien me lea.
Tal y como se ha expuesto en este penúltimo módulo, la
alineación de los presupuestos con las prioridades de desarrollo se considera
vital no solo para lograr la eficiencia en las arcas, sino para alcanzar al
mismo tiempo la metas de los Objetivo de Desarrollo Sostenible precisamente de
la manera sostenible tanto en tiempo como en espacio.
“Contar con unos presupuestos clasificados o estructurados
según la alineación del gasto a los ODS permite identificar la contribución de
los programas de gasto a los ODS y conocer las necesidades y demandas no
cubiertas. Es un primer paso para avanzar hacia presupuestos por objetivos o
presupuestos de impacto”, se nos recordaba en una de las diapositivas de este
módulo.
En este sentido, el Ministerio de Inclusión Seguridad Social
y Migraciones (MISSM) ha aprobado el Plan
Estratégico de Subvenciones (PES) para el periodo 2024-26, norma
básica para la planificación de las políticas públicas con el objetivo de
favorecer proyectos que promuevan la integración de los migrantes, mejoren la
situación socioeconómica de la ciudadanía española en el exterior.
De hecho, es en las primeras líneas del plan donde se deja
caer ese principio optimización de recursos recordando que “que una parte
importante de la actividad financiera del sector público se canaliza a través
de subvenciones” ya que gracias a ellas se puede dar respuesta con medidas de
apoyo financiero a “demandas sociales y económicas de personas y entidades
públicas o privadas” en plazo y costes previsibles supeditados al cumplimiento
de los objetivos de estabilidad presupuestaria.
Sin olvidar una tónica que se ha venido siguiendo en las
anteriores publicaciones, toca identificar los ODS que se quieren alcanzar
gracias a este plan. En este sentido, se deben destacar cuatro de ellos: El
ODS1 (Fin de la pobreza) y ODS 10 (Reducción de desigualdades) a través de la
subvención de proyectos que promueven la integración de migrantes y la lucha
contra la discriminación; ODS 5 (igualdad de género) mediante iniciativas que
promueven la igualdad de trato y oportunidades para hombres y mujeres migrantes;
y el ODS 16 (Paz, justicia e instituciones solidad), a través de la defensa de
los derechos humanos y la promoción de la convivencia y la cohesión social.
Si bien se han conseguido avances positivos en cuanto a
materia de inclusión global se refiere, aún quedan desigualdades que pulir en
áreas como educación, empleo, vivienda y acceso a servicios públicos básicos
como la sanidad, tal y como se detalla desde el Ministerio. De hecho, si nos
enfocamos en un nivel más autonómico, es aquí donde podemos observar el mayor
número de desigualdades. Por ejemplo, y según se desprendió del antiguo plan
estratégico, en 2023 solo 6 comunidades autónomas tenían planes de integración
específicos para personas migrantes.
No hay que olvidar tampoco que se trata de un plan relativamente reciente y, aunque hay alineación declarativa con los ODS, no siempre se mide el impacto real de los programas financiados por lo que aún queda por ver qué políticas funcionan realmente y cuáles deben corregirse o potenciarse, en parte motivado por la descoordinación institucional.





