jueves, 29 de mayo de 2025

Reto 4: Aplicación de una herramienta

Un saludo para quien me lea.

Tal y como se ha expuesto en este penúltimo módulo, la alineación de los presupuestos con las prioridades de desarrollo se considera vital no solo para lograr la eficiencia en las arcas, sino para alcanzar al mismo tiempo la metas de los Objetivo de Desarrollo Sostenible precisamente de la manera sostenible tanto en tiempo como en espacio.

“Contar con unos presupuestos clasificados o estructurados según la alineación del gasto a los ODS permite identificar la contribución de los programas de gasto a los ODS y conocer las necesidades y demandas no cubiertas. Es un primer paso para avanzar hacia presupuestos por objetivos o presupuestos de impacto”, se nos recordaba en una de las diapositivas de este módulo.

En este sentido, el Ministerio de Inclusión Seguridad Social y Migraciones (MISSM) ha aprobado el Plan Estratégico de Subvenciones (PES) para el periodo 2024-26, norma básica para la planificación de las políticas públicas con el objetivo de favorecer proyectos que promuevan la integración de los migrantes, mejoren la situación socioeconómica de la ciudadanía española en el exterior.

De hecho, es en las primeras líneas del plan donde se deja caer ese principio optimización de recursos recordando que “que una parte importante de la actividad financiera del sector público se canaliza a través de subvenciones” ya que gracias a ellas se puede dar respuesta con medidas de apoyo financiero a “demandas sociales y económicas de personas y entidades públicas o privadas” en plazo y costes previsibles supeditados al cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.

Sin olvidar una tónica que se ha venido siguiendo en las anteriores publicaciones, toca identificar los ODS que se quieren alcanzar gracias a este plan. En este sentido, se deben destacar cuatro de ellos: El ODS1 (Fin de la pobreza) y ODS 10 (Reducción de desigualdades) a través de la subvención de proyectos que promueven la integración de migrantes y la lucha contra la discriminación; ODS 5 (igualdad de género) mediante iniciativas que promueven la igualdad de trato y oportunidades para hombres y mujeres migrantes; y el ODS 16 (Paz, justicia e instituciones solidad), a través de la defensa de los derechos humanos y la promoción de la convivencia y la cohesión social.

Si bien se han conseguido avances positivos en cuanto a materia de inclusión global se refiere, aún quedan desigualdades que pulir en áreas como educación, empleo, vivienda y acceso a servicios públicos básicos como la sanidad, tal y como se detalla desde el Ministerio. De hecho, si nos enfocamos en un nivel más autonómico, es aquí donde podemos observar el mayor número de desigualdades. Por ejemplo, y según se desprendió del antiguo plan estratégico, en 2023 solo 6 comunidades autónomas tenían planes de integración específicos para personas migrantes.

No hay que olvidar tampoco que se trata de un plan relativamente reciente y, aunque hay alineación declarativa con los ODS, no siempre se mide el impacto real de los programas financiados por lo que aún queda por ver qué políticas funcionan realmente y cuáles deben corregirse o potenciarse, en parte motivado por la descoordinación institucional.

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